Patricia Gaztaņaga
  El Pais
 

Patricia Gaztañaga (Bilbao, Vizcaya, 1966), cumple siete años al frente de El diario de Patricia. Tras iniciarse profesionalmente en Radio Euskadi y Euskal Telebista, ha encontrado su madurez profesional en Antena 3, al frente del ya veterano talk show, o programa de testimonios.

Pregunta. El diario de Patricia acaba de comenzar su séptima temporada. ¿Hay algún secreto para su longevidad?

Respuesta. Supongo que el trabajo, el estar encima del programa permanentemente, no dormirse... Siempre buscamos temas nuevos, intentamos dar un paso más.

P. En su momento, el espacio competía con otros talk shows; ahora lo hace con formatos de distinta índole.

R. Da igual con quién compitas, siempre hay alguien con quien enfrentarse, aunque respetando a todos los programas. Hay que tomárselo con naturalidad, aunque es cierto que siempre miras a los demás de reojo.

P. ¿También a la cuota de pantalla?

R. Sí, es inevitable. Sabes que si no sacas nota, a la semana siguiente no estás. Por la mañana miras las cifras, a ver qué pasó el día anterior y siempre sacas conclusiones: "¿Qué hice ayer para subir o para bajar...?"

P. ¿Hay que tener una fibra especial para dedicarse a presentar programas de testimonios?

R. Te tiene que gustar la gente, tienes que tener interés por escuchar. Sobre todo, tener empatía por la gente.

P. ¿Incluso implicarse?

R. Por el programa han pasado miles de personas, algunas cosas que he vivido me han emocionado y otras me han indignado, pero aunque no pueda permanecer fría, no me implico con los casos que se exponen.

P. ¿Por qué cree que hay tanta gente dispuesta a contar sus problemas en televisión?

R. No es tan raro. O no debe serlo, cuando tanta gente lo hace. Para ellos es algo normal, en el programa pueden volcar muchas cosas. No todos tenemos los mismos apoyos, la misma compañía, hay gente que está sola y personas que encuentran soluciones en El diario de Patricia, que sirve para dar las gracias, para pedir ayuda, para resolver problemas...

P. ¿No es un poco peligroso que la televisión se convierta en un psicólogo?

R. No lo pretendemos. Respetamos mucho a los psicólogos y, desde luego, no queremos ser sus sustitutos.

P. ¿Qué es lo peor que ha oído decir sobre El diario de Patricia?

R. Lo he olvidado. Cuando tanto se hablaba de telebasura, cuando se exageraba tanto, se dijeron cosas, pero no las retengo.

P. Muchos tachan de morbosos a los programas de testimonios.

R. Pues no es así. Nosotros obviamos muchos detalles en las historias que darían juego para el morbo, seleccionamos, filtramos. Ahora bien, ¿qué es morboso? ¿La infidelidad lo es? No, es una confesión. Hay más morbo en muchos lugares que se dicen muy serios.

P. Con el horario de protección infantil, ¿han tenido algún conflicto?

R. No. Hemos tenido más cuidado, eso sí, pero creo que todo se puede tratar sin ofender. Cuando han llegado quejas al programa, las ha estudiado quien corresponde y siempre se han desestimado.

P. Según su criterio, ¿qué le falta y qué le sobra a la televisión?

R. Siempre le faltará algo y siempre le sobrará algo. A mí me gusta como espectadora. La televisión cambia constantemente, independientemente de nosotros. Debemos desdramatizar. Hay cosas más importantes. Es sólo un aparato que puede encenderse y apagarse cuando uno quiera.

 
   
 
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